Parece que todo el mundo está de acuerdo. Durante las ponencias de Fiturtech, desde el ITH, se había propuesto como tópico para la mesa redonda el extenso tema de “Marketing del Siglo XXI”, para nosotros estaba claro: debíamos hablar de Ocio Experiencial. Pero lo que me gustaría destacar es que desde uno u otro enfoque, el resto de ponentes también estaban de acuerdo: si hablamos de Marketing del Siglo XXI hablamos de la necesidad de transición hacia una oferta de ocio experiencial.
Existe un cambio en el perfil del turista que va más rápido de lo que la oferta es capaz de asimilar. Internet y las compañías low cost han hecho que el turista se convierta en un agente activo y dinámico: que viaja más frecuentemente (incluso tres veces al año) y fomenta las escapadas de fin de semana. Pero lo más relevante, existe un mayor interés por el qué hacer que por el dónde ir. De aquí la importancia de que destinos y establecimientos turísticos se pongan – nos pongamos las pilas – para crear estas actividades, demos respuesta a este qué hacer.
Parece que hasta aquí, estos conceptos se van asentando y todos nos vamos poniendo de acuerdo. Pero la gran pregunta: ¿cómo tangibilizamos esta realidad? ¿Cómo adaptamos esta oferta al cambio cada vez más notorio del perfil del cliente? No pretendo en un post abarcarlo todo, ni brillar por mi originalidad, pero sí dar pie a la reflexión y para ello me planteo: ¿cómo crear estas actividades que den respuesta a la demanda del qué hacer del turista actual?